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RED DE CULTURA DE PAZ

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS A LA PAZ

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS A LA PAZ

Nosotros, los pueblos de la Tierra, tenemos derecho a la Paz.

Paz,   del niño en el vientre de la madre

Paz,   del recién nacido

Paz,   para que  los seres humanos puedan crecer y transformarse
Paz,   en el hogar y en el trabajo

Paz,   entre hombres y mujeres

Paz,   entre las religiones
Paz,   entre los partidos políticos
Paz,   con democracia y  tolerancia a la diversidad
Paz,   entre las naciones
Paz,   como solución de los conflictos
Paz,   en los medios de comunicación

Paz,   sin el uso de violencia de cualquier naturaleza

Paz,   sin hambre y  ni miseria

Paz,   sin miedo o inseguridad

Paz,   con libertad y dignidad

Paz,   con solidaridad y cooperación
Paz,   con preservación del ambiente
Paz,   con desarrollo sustentable
Paz,   libre de apego, odio, venganza, rivalidad, celos y orgullo
Paz,   del espíritu
Paz,   como cultivo de los valores eternos de Amor, de Belleza, de Verdad,  de Justicia, de Libertad y de Igualdad

Que la  Paz  pueda habitar en el corazón de los seres humanos mediante una educación que amplíe su conciencia del mundo, lo despierte para reconocer su papel de artífice de la realidad y desarrolle el protagonismo en la vida.

Que la visión que inspira a cada uno se construya a partir de un
paradigma de paz y no violencia, por intermedio de instituciones y políticas 
públicas orientadas hacia la Cultura de Paz.

Que cada ciudadano se ocupe de despertar la paz en su interior cultivando cualidades y valores bajo la orientación –cuando fuese necesario-  de maestros, instituciones y organismos afines.

Que prevalezcan las prácticas compasivas que generan en lo cotidiano vivencias de paz y unidad en los niveles individual, social, ecológico, planetario y cósmico.

Que las personas se organicen en comunidades sustentables, con autonomía para promover el desarrollo colectivo, inclusivo y solidario, permitiendo el ejercicio de la paz como medio de organización comunitaria y social.

Que los gobiernos y sus colaboradores asuman el deber y la responsabilidad  de orientar las estructuras que dirigen al servicio de los diferentes aspectos de la paz, contribuyendo así a la transformació n de la Cultura de Guerra en Cultura de Paz.

Que las currículas de las instituciones educativas focalicen la educación hacia una Cultura de Paz y no  violencia, promoviendo la paz consigo mismo, con los otros y con la naturaleza.

Que se desarrolle una percepción que trascienda las individualidades de cualquier tipo, sea en las personas, instituciones, comunidades y regiones, fortaleciendo la conciencia de unidad que integra lo visible y lo no visible.

Que se promuevan formas creativas de integración, en las cuales la riqueza de la razón esté al servicio de la inteligencia del corazón y que conduzcan a una sinergia entre la actual Cultura del Hacer y una Cultura del Ser.

Que el espíritu de educación para la paz inspire a la justicia y la seguridad pública y que sus funcionarios sean preparados dentro del enfoque educativo y no punitivo.

Que las prisiones se transformen en centros de recuperación, mediante la educación y  la producción de bienes agrícolas y de consumo.

Que  la sociedad civil y  las organizaciones no gubernamentales incentiven y apoyen los esfuerzos de los gobiernos en el sentido  de establecer una Cultura de Paz.

Que las Naciones Unidas realicen estudios y planes estratégicos con el fin de incentivar a los gobiernos en la realización de los objetivos de paz.

Que cada conciencia despierta sea un ejemplo de la paz que se desea ver florecer en el mundo, conspirando pacíficamente para el desarrollo de la unidad de toda la humanidad, para la integridad de cada individuo y la plenitud de todos los seres.

Que se derriben las fronteras y los  límites internos que separan a los seres humanos de su propia especie y de todos los demás seres vivos, permitiendo a todos una convivencia fraterna, próspera y benéfica.

Que nosotros, los pueblos de la Tierra, estemos reunidos en la Unidad de la Paz,  danzando en lo infinito del espacio eterno, sin comienzo y sin fin.

Esta Declaración apoya y refuerza la Declaración Universal de los Derechos Humanos, revoca y anula los abusos perpetrados por la violencia.

                                                                                                 Pierre Weil

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